Suele decirse que todos los caminos conducen a la Gran Roma. Sin embargo, al reflexionar y si se tiene en cuenta que la sabiduría – esa suerte de ignorancia VIP – nos ilumina, notará que la mayoría de los senderos se allanan cuales uno está exhausto. Y nos llevan a lugares donde no importa ir.Algo similar ocurre con los caminos mentales. En ellos, la reflexión nos agracia con la posibilidad de ver claramente nuestros errores pasados; y a su vez nos prepara para evitar las futuras amenazas que nunca sobrevendrán.El razonamiento se asemeja a ese clown que realiza malabarismos con nuestras posibilidades de acción. Aunque las bolas multicolores (probabilidades) mantengan un coordinado y aleatorio movimiento en el aire, todo el mundo debe saber que en caso de catástrofe, NUESTRO DESEO MAS PROFUNDO, debe ser la última bola en caer.