Domingo por la mañana de calle O'higgins. El frío contiene las caminatas, pero en esas charlas de café eterno – bares de Alejandría – ya se había anticipado: "Los optimistas son aquellos que piensan en suicidarse y ponen dos balas en su revólver." No era la primera vez que la escuchábamos, sus frases marcaban situaciones cotidianas- aún aquellas inadvertidas. Aquella vez te ví tan vestida que solo se me ocurrió preguntarte: ¿Quién fuel el ladrón de tu desnudez? Agradezco la libertad que te tomaste. Esa que te permitió poder elegirme como amigo. Y comprendo. Te juro que comprendo que somos tan importantes que el mundo no nos merece. Por eso nos morimos. Que frío.