Obscuridad y bruma. Ruta desierta, con niebla y perdido, ¿qué puede ser peor? El motor del coche abandona su marcha. Arboles genéricos. Alambrados. Mas árboles. Mas alambrados. 3:00AM. Ni un alma. Camino por la ruta por mas de una hora. Una luz a la distancia. Avanzo hacia ella, por un camino vecinal. Pleno campo. El pequeño sendero cuesta arriba no me deja observar mi destino en su plenitud. Sorpresa. Una casa enorme. Dos pisos. Totalmente iluminada. Golpeo mis manos en el portico en busca de ayuda. Segundos después la enorme puerta se abre. Obligadamente debo bajar la vista. En la entrada Se encuentra un niño de no mas de cinco años. El único habitante de la casa. Me observa detenidamente y con una sonrisa pícara en su rostro. Ingreso a la casa.