Hermechea: Licenciado Jimenez, tanto tiempo sin verlo.
Jimenez: Doctor Hermechea, ¿Cómo anda usted?
Hermechea: Ya me ve. Envejeciendo
Jimenez: No diga eso, está usted hecho un pibe
Hermechea: Gracias licenciado, a usted no se lo ve tan mal
Jimenez: Agradecido doctor. ¿Cómo está su esposa?
Hermechea: Mi esposa falleció, licenciado
Jimenez: ¡Por Dios!
Hermechea: Justamente. Se suicidó junto a 32 fieles de una secta religiosa.
Jimenez: ¡Que calamidad!
Hermechea: Pero por suerte esa noche dejó comida en el freezer para 3 meses.
Jimenez: Una esposa es siempre una esposa.
Hermechea: Hermosas palabras, licenciado. ¿Y su mujer como anda?
Jimenez: Mi mujer ya no anda, doctor. Quedó paralítica en un accidente
Hermechea: Pero mire usted.
Jimenez: Que
Hermechea: No, nada, digo, que que terrible
Jimenez: No vaya a creer, también perdió el habla, Dios es misericordioso.
Hermechea: Dígamelo a mi, licenciado
Jimenez: Si, se lo digo a usted, doctor. Aquí no hay nadie mas.
Hermechea: No, digo que yo se muy bien de lo que habla
Jimenez: ¿Y como está su esposa, doctor?
Hermechea: Bien, muy bien, gracias
Jimenez: De nada
Hermechea: ¿Y su esposa como está?. Hace mucho que no la veo.
Jimenez: Mire usted que casualidad. Ella también hace mucho que no lo ve a usted, doctor.
Hermechea: No, la casualidad no existe. Todos son designios del señor.
Jimenez: ¿Que señor?
Hermechea: No se
Jimenez: ¿Y su esposa como anda, doctor?
Hermechea: Mal, mi señora tiene una enfermedad incurable
Jimenez: ¿Cual?
Hermechea: Está viva, y no hay forma de salvarla de la muerte.
Jimenez: ¿Cuanto le queda de vida?
Hermechea: Lo que le sobra de muerte, ni un segundo más, ni un segundo menos.
Jimenez: Que terrible, mi esposa está en una situación parecida
Hermechea: ¿Su esposa no había muerto?
Jimenez: Si, pero reencarnó
Hermechea: ¿En forma de que, esta vez?
Jimenez: En forma de jalea de membrillo. Pero yo no me di cuenta y me la comí casi toda.
Hermechea: Bueno, no se culpe, la jalea de membrillo es irresistible.
Jimenez: Dígamelo a mi.
Hermechea: Si, se lo digo a usted. ¿Se siente bien licenciado?
Jimenez: Si, creo que si. Quizás me hubiese gustado mas ser otra cosa. Andinista, por ejemplo.
Hermechea: No, digo si se siente bien de salud.
Jimenez: La verdad es que hoy me dolió mucho el pecho, doctor.
Hermechea: Me parece que tiene una chinche en la corbata
Jimenez: Tiene razón doctor. Ya estoy curado. ¿Cuanto le debo?
Hermechea: 200 pesos
Jimenez: Anótemelo, doctor
Hermechea: Como no. ¿Algo mas quiere?
Jimenez: Si, deme una lata de tomates y un sobrecito de queso rallado
Hermechea: Muy bien. ¿Como anda su esposa?
Jimenez: Bien, pero nos estamos por divorciar
Hermechea: ¿Por que?
Jimenez: Por divorciar
Hermechea: ¡Ah, que dolor!
Jimenez: Fíjese si no tiene una chinche en la corbata
Hermechea: Tiene razón. ¿Cuanto le debo?
Jimenez: 400 pesos
Hermechea: Bueno, anótemelo
Jimenez: Como no. Recuerde darle mis saludos a su mujer
Hermechea: Bueno, démelos
Jimenez: No los tengo aquí
Hermechea: No importa, yo invento unos y listo
Jimenez: Siempre tan buen amigo, doctor
Hermechea: Gracias licenciado
Jimenez: De nada doctor
Hermechea: ¡No le permito!. Estudié 8 años para recibirme. No fue de nada.
Jimenez: Bueno, disculpe. De mucho doctor.
Hermechea: Discúlpeme, me sobrepasé. No me di cuenta que estaba su señora con usted.
Jimenez: Si, venimos del cine
Hermechea: ¿Que fueron a ver?
Jimenez: Una película
Hermechea: Ah, que bien
Jimenez: Bien o mal es relativo, doctor. No puedo creer que usted no lo sepa.
Hermechea: Lo se muy bien, licenciado
Jimenez: Discúlpeme doctor, no me di cuenta que usted estaba acompañado de su esposa.
Hermechea: No se disculpe licenciado. Discúlpeme a mi que no se lo hice notar.
Jimenez: Faltaba mas
Hermechea: ¿Cuanto?
Jimenez: No se
Enfermera: Bueno muchachos, la comida está servida. Basta de charla y al comedor que se les enfría.
Jimenez: ¿La conoce?
Hermechea: Si, es mi esposa
Jimenez: Si, mía también