Gritar un "¿Qué hacés Coco?" por una claraboya, representa un saludo que viaja por el éter a trescientos metros per second y llega a Entre Ríos antes que un Concorde (a excepción de que vivas en Entre Ríos). El otro día se cayó un Concorde y todos nos quedamos perplejos, como si se nos hubiese caído un barrilete cósmico.Lo cierto es que además de caerse los "¿Qué hacés Coco?" se precipitan los "Aca estoy, ¿vos bien?" y uno no puede ver la caída en Las Dos Caras de la Verdad.Uno se pregunta por qué, si el sonido viaja a la velocidad del sonido (como es lógico) la gente no se entiende mejor. Se caen más palabras que Concordes y nadie hace nada; sobre todo cuando las palabras transportan juramentos o promesas de amor.